Noah Atubolu, ese es el nombre: actualmente, el portero sensación de la Bundesliga, y el Atlético de Madrid le ha echado el ojo al joven meta preparándose para un escenario que, hace no demasiado tiempo, habría resultado casi imposible de imaginar: el de un Metropolitano sin Jan Oblak bajo los palos. El portero esloveno, estandarte de la solidez defensiva rojiblanca durante más de una década y todavía el futbolista con la nómina más alta del club colchonero, ha despertado el interés del fútbol saudí, y en el Metropolitano no se opondrían a una salida que aliviaría considerablemente la masa salarial y abriría la puerta a una renovación generacional en el puesto más singular del campo; posición que actualmente, en caso de materializarse la salida del esloveno, no ocuparía a corto plazo sino Juan Musso, quien ha hecho un gran papel esta temporada sustituyendo a Oblak tras su lesión o capitaneando la portería rojiblanca hacia la final de Copa del Rey de Sevilla.
Con ese horizonte sobre la mesa, la dirección deportiva lleva semanas peinando el mercado en busca de alternativas, y uno de los nombres que ha emergido con fuerza en esa búsqueda es el de Noah Atubolu, guardameta del Friburgo y una de las grandes sensaciones de la Bundesliga en lo que va de temporada. Así lo apuntó el periodista Ángel García-Álvarez, que sitúa al joven alemán en el radar colchonero como opción concreta ante una eventual salida del esloveno.
Un portero de 22 años que ya llama a la puerta de la absoluta
Atubolu tiene 22 años y ha disputado más de 30 partidos esta temporada con el Friburgo, su actual club, acumulando un rendimiento que ha llamado la atención de buena parte de los grandes clubes europeos. Su perfil combina seguridad bajo palos, capacidad para leer el juego y una habilidad poco común para iniciar jugadas desde atrás, una cualidad que encaja a la perfección con las exigencias modernas del puesto y con la idea de fútbol que Simeone ha ido adaptando en los últimos años, así como son cuestiones en las que Jan Oblak ha flaqueado ligeramente durante su gran defensa del arco colchonero desde su llegada al Atlético. No en vano, la progresión del nativo alemán ha sido lo suficientemente llamativa como para que la selección absoluta de su país le abriera las puertas por primera vez en los últimos meses, un espaldarazo institucional que confirma que su irrupción no es flor de un día.
Hay además un detalle estadístico que no ha pasado desapercibido en la atmósfera rojiblanca: de los últimos cinco penaltis que le han lanzado en la presente temporada, no ha habido ninguno que no haya detenido. Una especialidad que, en noches de eliminatoria europea o mismamente de la final de la Copa del Rey, pueden marcar la diferencia si se avecina una tanda de penaltis como la que acabó guillotinando al Atlético de Madrid en favor de la Real Sociedad el pasado sábado.
Con un valor de mercado estimado actualmente en 12 millones de euros y contrato con el Friburgo hasta 2027, Atubolu no es precisamente un objetivo barato ni sencillo de cerrar, y el interés colchonero llega en un pretexto de competencia considerable. En los últimos meses, el joven guardameta ha sido relacionado con grandes clubes de Italia, como el AC Milan, el Inter de Milán, la Juventus, el Nápoles, y también ingleses, como el Chelsea y el Tottenham Hotspur. Un listado que habla por sí solo del nivel de seguimiento que despierta ya entre la élite continental y que obliga al Atleti a moverse con agilidad si quiere mantenerse en la carrera por su firma.
Musso como garantía, Atubolu como apuesta de futuro tras Oblak
La situación actual en el Atlético no es de urgencia. Con Juan Musso como portero suplente, el club colchonero tiene la posición de guardameta bien cubierta y no afronta la búsqueda desde la necesidad sino desde la planificación. La idea, en caso de que Jan Oblak dejara la portería en verano, pasaría por incorporar a Atubolu a modo de apuesta de futuro que compitiera con el argentino y tomara el relevo de forma natural cuando las circunstancias lo requirieran, siguiendo el mismo patrón de renovación generacional y planificación a largo plazo que Apollo y la nueva dirección deportiva quieren imprimir al proyecto rojiblanco de cara a los próximos años.

