El Atlético de Madrid llega al ecuador de la ventana de transferencias, a menos de 11 días de su arranque liguero contra el Málaga, con hasta 9 futbolistas del primer equipo en diferentes posiciones del centro del campo. El recién llegado Hjulmand y Johnny Cardoso actúan como centrocampistas de un perfil más defensivo; el inamovible Barrios junto con Koke como perfiles de centrocampistas con mayor recorrido; Kang-in Lee, Alex Baena y Lemar como interiores respectivamente y Rodrigo Mendoza como un perfil de centrocampista más creativo y organizador.

A grosso modo, la cuestión que se plantea desde un punto de vista deportivo, es si es necesaria alguna incorporación y sobre todo, si es necesaria alguna salida en forma de venta o cesión, o si por el contrario, esa parcela del equipo está perfectamente cubierta.

En un calendario cada vez mas congestionado, disponer de profundidad ya no es un lujo, sino una necesidad y contar con las piezas necesarias te permite aguantar a buen nivel físico 50 o 60 partidos en el transcurso del año y dota de herramientas y soluciones a un equipo tener distintos perfiles de jugador en una posición.

He aquí la primera cuestión y es:

¿Debería la directiva mantener a estos 9 futbolistas?

No es fácil no caer en la “Barrios dependencia” cuando tienes a un jugador tan completo y con tanto recorrido como el en la medular. Su capacidad para romper lineas en conducción, aparecer a distintas alturas y sostener al equipo tras pérdida le convierte en una pieza difícil de reemplazar. Simeone es plenamente consciente y si partimos de la idea de que un jugador como él es inamovible en el once titular, Koke podría no cargar tantos minutos en sus piernas y aportar su experiencia y liderazgo en el campo en momentos clave de la temporada estando mucho más fresco.

Un escenario que desfavorece al mexicano Obed Vargas, cuyos minutos la temporada pasada no disgustaron en absoluto a Simeone. Tiene 21 años, viene de jugar en el Mundial con México haciendo un buen papel y tiene un amplio margen de crecimiento que puede alcanzar a base de minutos y mayor protagonismo. Con Hjulmand y Cardoso por delante en la jerarquía y con Barrios prácticamente estructural para Simeone, la cuestión con Vargas no es tanto si tiene nivel para formar parte de la plantilla, sino que la escasez de minutos no interrumpa una etapa decisiva de su desarrollo.

En cuanto a Hjulmand, es una de las incorporaciones que mejor responde a las necesidades que arrastraba el equipo en el centro del campo. Encaja como anillo al dedo a la disciplina de Simeone. Es justo lo que el equipo lleva demandando ya varios años: Ese “5” de corte defensivo que de equilibrio en la medular. Casi con total seguridad será el que acompañe a Barrios en el centro del campo e intentará ser aquello que se esperaba de Cardoso en la temporada anterior.

Las lesiones y la adaptación al esquema del técnico argentino frenaron al mediocentro defensivo que maravilló en la LaLiga a las órdenes de Pellegrini. No obstante, en el último tramo de la temporada con algo más de continuidad, dejó destellos de su nivel y para un equipo como el Atleti, tener dos jugadores de este calibre peleando un puesto en esa posición resulta muy optimista. 

Por otra parte tenemos a Baena, Lemar y Kang-In Lee como interiores por la zona izquierda como sus mejores posiciones. De Álex Baena se espera muchísimo más de él, más después del gran papel que ha desempeñado en el Mundial con España. Todo aficionado es consciente de todo lo que puede generar ofensivamente un futbolista de su nivel y se espera que esta sea la temporada en la que pueda demostrarlo. Al igual que Kang-In Lee que llega al Metropolitano en busca del protagonismo que no ha tenido en Paris y volver a ser ese futbolista que deslumbró en el Mallorca hace 3 temporadas.

Pero aún queda nos queda una pieza en la plantilla, la cual es una incógnita y es Thomas Lemar. Pese a que Simeone le esté dando minutos esta pretemporada su futuro en el club es más bien incierto. Es innegable la calidad que ha tenido siempre el francés y que en su mejor versión puede ser completamente determinante, pero tras una temporada en el Girona donde no ha podido desplegar todo su futbol, y sus constantes lesiones y problemas físicos, son un agravante para el jugador por el que un dia se desembolsaron 70 millones. 

Puede ser un jugador muy aprovechable como rotativo en determinados partidos o contextos, en especial en ese interior izquierdo donde más brilla, por detrás de un extremo como Lookman que pueda darle esa amplitud o profundidad a las jugadas, o si Simeone decide reinventarle, como un segundo punta por detrás de un delantero, acción que ya hemos visto en algunas eliminatorias coperas de menor trascendencia. 

¿Será Rodrigo Mendoza la revelación esta temporada?

Rodrigo Mendoza merece un punto y aparte en este análisis. Es un futbolista diferente que puede terminar de explotar sus facetas con un Atlético que tenga más control del balón. Tiene conducción y criterio, además de una buena llegada a zonas más cercanas al área. Despuntó en el Elche y en las categorías inferiores de la selección siendo Pedri González, el que lo puso en el radar, al ser preguntado en una entrevista sobre qué jugador se asemeja más a su juego, siendo el murciano su respuesta ante la sorpresa de todos. 

Alemany se adelantó al resto de equipos y puso 20 millones sobre la mesa, como una apuesta de futuro para renovar el centro del campo, operación que recuerda mucho a cuando se hizo esa misma apuesta por Marc Pubill, hace apenas un año y su ascenso desde entonces ha sido meteórico.

Es equívoca la idea de que pueda llegar a ser el relevo natural de Koke, No es un jugador de ese perfil ni es un “5” al uso. Simeone en esta pretemporada ha tomado nota de ello, trabajando con él en posiciones más adelantadas, donde puede ser especialmente útil en la construcción del juego.

Un problema de minutos, no de nombres

En definitiva, el Atlético no parece necesitar más piezas en el centro del campo, sino encontrar la mejor manera de administrar las que ya tiene. Simeone dispone de perfiles diferentes y complementarios que le permiten adaptar la medular a prácticamente cualquier contexto de partido, algo especialmente valioso ante una temporada marcada por la exigencia y la acumulación de encuentros.

Mantener a todos, sin embargo, tampoco tiene por qué ser la mejor solución. Futbolistas como Obed Vargas necesitan minutos para continuar su desarrollo, mientras que la situación de Lemar dependerá inevitablemente de su continuidad física y del espacio que pueda encontrar dentro de la rotación. Más que una cuestión de cantidad, el verdadero reto estará en establecer jerarquías y repartir protagonismo sin frenar la progresión de aquellos que necesitan jugar.

Hjulmand y Cardoso aportan equilibrio; Barrios se ha convertido en una pieza estructural; Koke conserva un valor difícil de medir únicamente desde lo futbolístico; Baena y Kang-in Lee elevan las posibilidades creativas, y Mendoza aparece como una alternativa diferente para un Atlético que pretende tener cada vez más recursos con balón.

La conclusión, por tanto, parece clara: al Atlético no le faltan centrocampistas, le sobran posibilidades. Ahora será Simeone quien tenga que convertir esa abundancia de perfiles en una de las grandes fortalezas del equipo esta temporada.

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