El Arsenal afronta la vuelta de las semifinales de la Champions League ante el Atlético de Madrid con la enfermería más llena de lo que Mikel Arteta habría deseado. La última sesión de entrenamiento previa al decisivo duelo del Emirates confirmó las peores noticias para el técnico vasco: Martin Odegaard, Jurrien Timber y Kai Havertz no participaron en los trabajos del lunes y no estarán disponibles para intentar remontar el empate a uno con el que los gunners regresaron del Metropolitano. Tres ausencias de peso que obligan al técnico a reconfigurar su plan con el pase a la final en juego.
Tres perfiles, tres problemas distintos
Las circunstancias que rodean cada baja tienen naturaleza diferente, aunque el resultado es el mismo: Arteta tendrá que arreglárselas sin ninguno de los tres. Havertz es el caso más prolongado: el alemán acumula ya dos partidos consecutivos de ausencia por un problema muscular que no termina de remitir, y el Emirates llegará demasiado pronto para su recuperación. Odegaard, por su parte, se perdió el encuentro del fin de semana ante el Fulham en la Premier League por unas molestias en la rodilla que tampoco le permitirán estar presente en la cita continental más importante del curso para los gunners. El caso de Timber es quizás el más llamativo por su duración: el lateral holandés no ha jugado desde hace más de un mes, y su presencia en el once ante el Atleti quedó descartada mucho antes de que arrancara la semana.
La acumulación de bajas obliga al técnico vasco a reordenar su propuesta ofensiva de forma considerable. Sin Havertz como referencia en el área y sin Odegaard para orquestar el juego desde la mediapunta, todo apunta a que Viktor Gyökeres ocupará la posición de delantero centro, mientras que Eberechi Eze asumirá el rol de ’10’ en sustitución del capitán noruego. En el lateral derecho, la ausencia de Timber abre la puerta a Cristhian Mosquera o Ben White como opciones para cubrir esa demarcación. Un puzzle que Arteta deberá resolver con las piezas disponibles en una noche en la que el margen de error es, sencillamente, inexistente.
El reto: remontar en casa sin haber perdido en toda la Champions
La situación del Arsenal no es cómoda, pero tampoco desesperada. Los gunners empataron a uno en el Metropolitano en la ida y necesitan ganar en el Emirates para alcanzar la final, un estadio en el que no han perdido un solo partido en toda esta edición de la Champions League y donde la afición inglesa creará un ambiente de máxima presión desde el primer minuto. El Atlético, con cerca de 3.000 seguidores desplazados a Londres y con el colchón del empate como punto de partida, llega a la vuelta sabiendo que un gol de los nuestros en suelo inglés complica enormemente la clasificación del Arsenal. Simeone ya estará tomando nota de cada baja confirmada en el bando contrario. No es casual que el parte médico del Arsenal sea, a estas horas, la lectura más repetida en Majadahonda.

