El nombre de Rodrigo Hernández vuelve a sonar en Valdebebas, y esta vez con más fuerza que nunca. Según informa el diario MARCA, el centrocampista del Manchester City se ha convertido en la gran prioridad del Real Madrid para reordenar un centro del campo que lleva meses funcionando sin la solidez de antaño, y el contexto que rodea al jugador ha experimentado en las últimas semanas un giro determinante. La que parecía ser hasta hace poco una operación cerrada por inviable ha vuelto a tomar cuerpo, y el motivo tiene nombre y apellido: la inminente marcha de Pep Guardiola del banquillo de Manchester, que altera un equilibrio personal y profesional sostenido durante años.
Para la afición colchonera, el episodio tiene un sabor inevitablemente amargo. Conviene no olvidarlo: Rodri es un futbolista formado en la cantera del Atlético de Madrid, donde dio sus primeros pasos antes de marcharse al Villarreal y regresar al Metropolitano para protagonizar una de las temporadas más recordadas en su demarcación. La pretérita ofensiva del Manchester City en 2019 acabó arrebatándoselo a la entidad rojiblanca mediante el pago de su cláusula de rescisión, y desde entonces el madrileño ha desarrollado en Inglaterra la carrera que muchos esperaban verle desplegar de rojiblanco.
Guardiola, el vínculo que lo cambia todo
La relación entre Pep Guardiola y Rodri es uno de los grandes pilares sobre los que se ha sostenido el mejor City de la historia. El técnico catalán convirtió al madrileño en la brújula capital de su proyecto, le entregó el control total del mediocampo y moldeó su carrera hasta convertirlo en el referente que es hoy, balón de oro incluido. No es casual que su grave lesión de rodilla, sufrida en septiembre de 2024, dejara al cuadro citizen sin rumbo durante buena parte de la pasada temporada. Entre ambos siempre ha existido una conexión especial, basada en la admiración mutua y en una manera muy parecida de entender el fútbol y la exposición pública.
Sin embargo, todo apunta a que esa relación está a punto de romperse de manera natural con la salida de Guardiola del banquillo del Etihad. Y a partir de ahí, el escenario se reabre. El propio City y Pep siempre han entendido que el componente emocional y familiar podía acabar pesando para un futbolista español, máxime cuando los años en el extranjero comienzan a acumularse. Sin su mentor en Manchester, el regreso a España aparece de pronto como una posibilidad real.
En el conjunto blanco llevan años seducidos por el perfil de Rodri: jerarquía, inteligencia táctica, equilibrio y capacidad para controlar la circulación del balón en cualquier escenario. Con más de 1,90 metros, combina poder físico, técnica depurada y una lectura de juego que pocos en el mundo pueden igualar. El interés blanco arranca, de hecho, desde la etapa del centrocampista en el Atlético, aunque entonces la negativa rojiblanca y la posterior irrupción del City truncaron cualquier posibilidad de operación. La historia podría escribir ahora su capítulo final.
Eso sí, la operación no se antoja en absoluto sencilla. Tanto Rodri como Guardiola tienen contrato hasta 2027 y el City no contempla una salida cómoda para uno de sus futbolistas más importantes. La predisposición del propio jugador, no obstante, lo facilitaría considerablemente todo, y según trasciende, al madrileño le gusta cada vez más la idea de regresar a Madrid, pero desde otra perspectiva.
Episodios pretéritos en la relación con el conjunto blanco
La relación entre Rodri y el Real Madrid no ha estado, en cualquier caso, exenta de altibajos. El episodio del Balón de Oro de 2024 dejó algún roce institucional tras la ausencia del conjunto blanco en la gala parisina, en la que el centrocampista madrileño se hizo con el premio individual más prestigioso del fútbol mundial. Florentino Pérez, eso sí, supo rebajar la tensión con un gesto posterior hacia el internacional español, y la herida quedó cerrada con la suficiente diplomacia como para que la operación que ahora se baraja pueda llevarse a buen puerto.
Por el momento, el futbolista mantiene la calma. Su prioridad es terminar la temporada en la Premier League y centrarse en el Mundial con la selección española, que afronta como uno de sus grandes referentes. Pero la música ya suena, y en el Bernabéu llevan tiempo escuchándola. Para la afición del Atlético, en cualquier caso, la posibilidad de ver al canterano que se les escapó en 2019 vestido de blanco no resulta precisamente plato de buen gusto.

